La noche del 18 al 19 de julio de 1936, los civiles implicados en la sublevación van acudiendo a los cuarteles de la ciudad, casi 200 requetés, falangistas y miembros de Renovación Española.
En los locales de izquierda y los sindicatos los miembros hacen vela, mientras que los militares se concentran. Al mismo tiempo el Comisario General de orden público, el capitán Escofet y su colaborador el comandante Guarner inician un protocolo para poder dominar el levantamiento militar que se prevé en la ciudad. La Generalitat no quiso repartir armas a la población civil porque confían en la lealtad de la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, aunque los miembros de los anarquistas han conseguido armamento de buques mercantes y armerías de la ciudad.
En la mañana del día 19, las tropas sublevadas empiezan a salir de los cuarteles, todos menos los carlistas, ya que el levantamiento militar se hizo al grito de Viva la República y no en nombre del Rey. Estos se quedan en su cuartel asegurando las defensas. Los sublevados querían ir desde la periferia de la ciudad donde estaban los cuarteles hasta el centro de ésta y así ocupar la Generalitat, la Telefónica y la Comisaría General de Orden Público.
Seguidamente las fuerzas de asalto y de seguridad lideradas por el Capitán Escofet, ocupan los lugares más importantes de la ciudad y el presidente Companys deja la Generalitat y se dirige a la Comisaría General de Orden Público donde se encontraba el Capitán Escofet. Entonces, la CNT hace sonar las sirenas de las fábricas para alertar a los militantes y obreros. Gracias a que los sublevados no ocuparon las emisoras de radio, se pudo movilizar mucho mejor al pueblo. Por eso los voluntarios civiles también participaron en la guerra con armas de los anarquistas y de los insurrectos.
Gracias a las actuaciones del Capitán Escofet, los Milicianos y de Felipe Díaz Sandino; jefe de la escuadra del aeropuerto del Prat, la sublevación, se pudo sofocar con éxito. Finalmente el jefe militar de la sublevación en Cataluña el General Goded anuncia el día 21 de julio por radio: “La suerte me ha sido Adversa, y yo he quedado prisionero, por lo tanto, si queréis evitar que continúe el derramamiento de sangre, los soldados que me acompañábais quedáis libres de todo compromiso.” Seguidamente, se pone a hablar Companys: “Ciudadanos acabáis de escuchar el General Goded que dirigía la insurrección, pidiendo que se evite el derramamiento de sangre y es necesario que todos continúeis a las órdenes del gobierno de la Generalitat y os entendáis a sus consignas.
No quiero terminar sin hacer un fervoroso elogio a las fuerzas que con coraje y heroísmo han luchado por la legalidad Republicana ayudando a la autoridad Civil, viva Cataluña, viva la República.”