Nuestro pueblo ha vivido una profunda transformación a lo largo de su historia. Cambios sociales, culturales, económicos, urbanísticos… Tradicionalmente agrícola, mayoritariamente industrial después y con una economía basada en el tercer sector en la actualidad, el Prat sigue siendo un lugar de referencia en el Baix Llobregat.
La totalidad de territorio pratense se extiende dentro del Delta del Llobregat, esta situación geográfica le aportado una singularidad que ha determinado considerablemente toda su evolución histórica.
Las tierras del Delta están siempre en un continuo proceso de cambio geológico y climático que marcaron las duras condiciones de vida de sus primeros pobladores (paludismo, cólera, inundaciones…) que con un gran esfuerzo consiguieron ganar tierras al río para el cultivo.
Los primeros habitantes de la zona se datan en el siglo X. Ganaderos y sobre todo campesinos muy humildes, que basaban su economía en la subsistencia y construyeron sus primeras viviendas con los pocos materiales que el Delta ofrecía: madera, cañas y barro.
“Al principio los pobladores vivían casi aislados por la falta de caminos y la presencia del río, hasta el 1327 no se establece la primera barcaza de paso y la construcción del primer puente no es hasta el siglo XIX”
Aunque ya contaba con una vida legal independiente con anterioridad, el Prat urbano nace en el siglo XVIII. Recibe la autorización papal para construir una parroquia propia y Bernat Gual es autorizado a abrir la primera carnicería. En los años 40 de ese siglo empieza a construirse el Carrer Major y diversos artesanos se van instalando en las primeras casas de este incipiente núcleo urbano. Con la construcción de las calles Ferran Puig y Jaume Casanovas se fue formando un eje cada vez más completo.
En 1873 se construye el primer puente para cruzar el río y en 1881 se produce la llegada del ferrocarril, con la línea Barcelona-Vilanova.
A lo largo del siglo XIX, el mayor número de jornaleros que eran necesarios para trabajar el campo, debido al crecimiento de la actividad agrícola, junto con el aumento de los artesanos, se ve reflejado en un notable crecimiento demográfico.
“La introducción del regadío propició la llegada de nuevos propietarios, las leyes de desamortización permitieron que la burguesía barcelonesa accediese a la propiedad de la tierra en detrimento del régimen señorial”
Los nuevos propietarios, procedentes de la burguesía barcelonesa, con capacidad para hacer inversiones necesarias para el desarrollo de la agricultura y en infraestructuras como canales y pozos, que permitieron sacar las aguas a los campos y al núcleo urbano.
Durante el siglo XIX se inicia el paso de la agricultura de secano a la de regadío, la construcción del Canal de la Dreta y el descubrimiento del agua artesiana favorecen este importante cambio que se verá reflejado muy favorablemente en la economía del Prat de la época, que afronta la entrada del siglo XX con la consolidación de la agricultura de regadío. Las tierras se adaptan a los nuevos cultivos, mucho más rentables y que gozan de un gran reconocimiento por su calidad: lechugas, melones y alcachofas principalmente.
El núcleo urbano se fue consolidando, dando origen a nuevas calles (Mossen Cinto Verdaguer o Josep Anselm Clavé). Se fueron mejorando la pavimentación, la iluminación pública, se instala la línea telefónica y se construye el primer mercado municipal cubierto, entre otras cosas.
“Llega la industria y la aviación y con ellas una profunda transformación del pueblo y de la vida socio cultural de sus habitantes”
En el año 1916 el Prat acoge su primera escuela de Aviación, en los terrenos de la Volateria y en 1921 se instala la escuela y el aeródromo militar. En 1926 Josep Canudas creó su propio aeródromo y es en 1941 cuando se construyó el Aeropuerto Nacional, tras la expropiación de numerosos terrenos agrícolas.
Por otro lado, entre 1917 y 1928 se instalan las primeras grandes fábricas: “La Papelera Española” y “La Seda de Barcelona” factor determinante en muchísimos aspectos, como la demografía y el crecimiento urbanístico.
Empieza a proliferar la construcción de viviendas para acoger a los nuevos trabajadores que llegan atraídos por la amplia oferta industrial.
“Son los años de las Casas de la Seda, de los pisos de la Cooperativa Obrera de Viviendas y de la creación del barrio de Sant Cosme…”
El paso de la mano de obra del campo a la fábrica y la llegada masiva de trabajadores de otros lugares hacen que a lo largo de los años 70 el Prat viva un importante crecimiento urbano que continuó en los años 80. También se amplían los polígonos industriales.
A lo largo de la década de los 90 el cierre de importantes empresas, produce una crisis de la industria en la población, que sufre una importante transformación económica. En ese momento, la economía local pasa a tener como puntos de referencia el Aeropuerto y el Masblau, orientándose a empresas del tercer sector, dedicadas a servicios, en detrimento de la actividad industrial.
En los últimos tiempos se ha consolidado el profundo cambio de nuestra población y una mejora sustantiva de infraestructuras y servicios, centros cívicos, complejos deportivos, nuevos planes urbanísticos, la recuperación de la playa para el baño, el Parc del Riu, la llegada del metro…Todo ello ha contribuido a una mejora de la calidad de vida de los pratenses, pero por otro lado, no hay que olvidar que muchas veces ha sido en detrimento de espacios naturales y una devaluación de la agricultura.
La sociedad actual y futura, así como sus representantes políticos, deberían comprometerse con la idea de un desarrollo económico y social sostenible, respetuoso con el medio ambiente y con las tierras de Delta en el que vivimos.