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«OBSERVAR, ANALIZAR, INVESTIGAR Y CUBRIR UNA NECESIDAD NOS HACE EVOLUCIONAR COMO ESPECIE»

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“Buscar respuestas potencia
la inteligencia»

Podríamos empezar complicándonos el día en comprender que es la vida y que representa ese estado, sobretodo dependiendo del período de la historia en el cual nos encontremos, podemos definirla como una creación de los dioses, por un resultado de actividad anunnaki extraterrestre o simplemente por un cúmulo de síntesis químicas que propiciaron que algo palpable se reprodujera, se adaptase al entorno y se nutriera por si solo.
Hace aproximadamente 4.600 millones de años que un cúmulo de rocas, gas primigenio y polvo resultante de aquella Gran Explosión hizo que aquel joven Sol ofreciera las condiciones para que aquellas rocas y nubes de polvo se agruparan en objetos más masivos a causa de sus choques y sus fuerzas gravitatorias.

Tuvieron que pasar unos 500 millones de años para que la primigenia y ardiente roca de 1600 grados aproximadamente permitiera que los elementos químicos más pesados se fundieran hacia el centro creando el núcleo y otros mas ligeros fundiéndose en las primeras capas, al enfriarse paso a solidificarse, dando origen hace 4.100 millones de años a los primigenios continentes y a los mantos. Esta corteza terrestre ha ido evolucionando y reciclándose, por lo que la actual corteza se estima que surgió hace 2.500 millones de años. No nos sorprenda que nuestro planeta decida moverse y de hecho ya lo hace. Debido a esos movimientos o “reciclaje”, las muestras que podemos recoger hoy en día nos dan una pequeña idea de lo que pudo ocurrir en aquel momento de gran actividad. No nos adentraremos en este momento como se formaron los océanos, ni como surgió la vida celular en nuestro planeta, ni siquiera hablaremos hoy de “LUCA”, hace unos 4000 millones de años, dando pie a aquel resultado de “amiguismo bacteriano” por el cual algunos decidieron asociarse para compartir habilidades de supervivencia en el entorno y poder nutrirse y reproducirse, dando origen a los primeros microorganismos eucariotas.

¡¡Juntos sobreviviremos, tú me proteges en tu membrana y yo a cambio sintetizaré químicamente nuestro alimento!!

Decía una película de mis favoritas: “La vida se abre camino”, y cierto es que, aún no tenemos los datos necesarios para comprender en su plenitud que pasó durante esa etapa de evolución celular, del paso entre esa simbiosis de colaboración para dar lugar a otro microorganismo más complejo, con la finalidad de sobrevivir y adaptarse al entorno, de alguna manera recibía los estímulos externos y reaccionaba para llegar hasta nuestros días, en forma de precursores de la vida.

Dando un gigantesco paso de millones de años de evolución, antes de ayer, en el 7.500 a.c, en Mesopotamia, actual Golfo Pérsico, empezaron los primeros asentamientos de la civilización Sumeria. Aquella primera ciudad, tenia la capacidad de comprender el entorno, conocer, adaptarse y cubrir sus necesidades, centenares de años después por ejemplo inventando la rueda.

El ser humano, tiene la capacidad de decidir, observar, analizar, comprender, razonar… y otras muchas aptitudes que hacen que evolucionemos para nuestra supervivencia. Preguntarnos el porqué de las cosas y darles respuesta. Hubo épocas en que el desconocimiento de la naturaleza nos permitía descubrir la frontera entre la Magia, la Religión y la Ciencia Empírica, en pleno siglo 21, tenemos a los Reyes Magos, la Religión y la Metodología Científica de Galileo Galilei.

Muy poco espacio de texto para poder explicar tanta evolución y muchísimas cosas me dejo, largo recorrido por el cual surgieron hasta nuestros días campos de investigación y doctrinas como la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática,(conocido STEM).
El STEM consiste en observar el entorno, y a través de su razonamiento e investigación dar respuestas, ese es el mejor gimnasio para nuestro cerebro. La programación, la electrónica, la robótica, la expresión oral, la matemática… son herramientas que niños y adultos deben utilizar para potenciar su inteligencia y su actividad neuronal. Te invito a descubrir y acercarnos un poco más a los “misterios” que nos rodean y utilizar el STEM para buscar esas respuestas. Reto STEM de hoy: Investiga y analiza las diferentes teorías del origen de los océanos y esa respuesta inclúyela en tu gran almacén electroquímico que es tu cerebro.

Miguel Perez
www.cetcom.es
(Asociación STEM del Prat de Llobregat)

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Mito falso:  En la antigüedad todos creían en la Tierra plana.

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iHombre como especie a intentado dar explicación y entender o reflexionar por lo que le rodea, a veces desde una base empírica y otras desde una perspectiva filosófica o religiosa, no se le puede quitar mérito a las diferentes teorías de la antigüedad, porque quizás no tengamos los conocimientos necesarios o técnicas para medir la realidad en una era concreta de nuestra civilización. La imposición y la verdad religiosa sobre la realidad  también puso de parte.

Hay una creencia generalizada de que los antiguos pensaban que la Tierra era plana , pero realmente muy pocas personas cultas eran las que promovían dicha verdad errónea. Nuestros predecesores, al menos a partir del siglo V aC, tenían buenos motivos para creer que la Tierra era esférica.

Ptolomeo en su obra Almagesto (siglo II de nuestra era) ya introducía algunas evidencias que indicaban que la Tierra era esférica.

Sin citar literalmente, Ptolomeo decía en el Almagesto que es posible ver que el Sol, la Luna y los demás astros no salen y se ponen al mismo tiempo para todos los observadores de la Tierra, sino que lo hacen antes para los que viven más al este y más tarde para los que viven más al oeste. Del mismo modo, los eclipses de Luna no todos los registran al mismo tiempo. Si la Tierra fuese plana las estrellas saldrían y se pondría para todos al mismo tiempo.

La Tierra no podía ser cilíndrica porque cuanto más se avanza hacia el polo norte más parece ocultarse las estrellas meridionales y más aparecen las septentrionales. Está, pues, claro que la curvatura de la Tierra cubriendo partes uniformes en direcciones oblicuas prueba que es esférica por todas partes.

Otra prueba era que cuando se navegaba hacia una montaña u otro lugar elevado desde cualquier ángulo y cualquier dirección, vemos que su volumen va aumentando poco a poco como si surgiera del mar, mientras que antes parecía sumergida debido a la curvatura de la superficie del agua.

Recordemos también la medición del radio terrestre por Eratóstenes (siglo III aC) que también se basó en la esfericidad de la Tierra. Además, tuvo que considerar que el Sol estaba suficientemente lejos para considerar que los «rayos» del Sol entraban paralelos a la superficie de la Tierra.

 Colón también sabía que era redonda. Si nos acercamos un poco más a nuestro tiempo podemos comprobar que casi todos los autores consideraban que la Tierra era esférica. Por indicar algunos nombres, tanto Tomás de Aquino (1224-1274), Roger Bacon (1214-1294) o Alberto Magno (1193-1280) coincidían en afirmar que la Tierra era esférica. Y sí, Colón (1436-1456) también sabía que era redonda, contrariamente a la extendida creencia de que a partir de Colón la Tierra empezó a ser esférica.

Más difícil fue, sin embargo, demostrar que la Tierra se movía. Pero no hay que culpar a los antiguos, porque hasta la invención del telescopio y los descubrimientos que realizó Galileo, no se empezó a tener pruebas más convincentes de que la Tierra se movía. Los antiguos no tenían creencias absurdas sobre el mundo, todas sus creencias con las que intentaban explicar el mundo encajaban como un puzzle. Que muchas de esas ideas hoy día las consideremos  erróneas no les quita mérito. No cabe duda de que si hoy desapareciera todo nuestro conocimiento, y borráramos nuestra memoria, mañana nos despertaríamos pensando que la Tierra es el centro del Universo.

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