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AVENIDA DE JOSEP ANSELM CLAVÉ

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Esta avenida se proyectó en el Plan de reforma y ensanche de 1916 como la principal vía de acceso al núcleo urbano, sustituyendo la estrecha calle del Puente (actual de Nicolás M. Urgoiti). La avenida, conocida popularmente como la Rambla, debía facilitar el tráfico de vehículos en los dos sentidos de la marcha y debía ser una arteria dinámica de la población.

La avenida se dedicó a Josep Anselm Clavé, impulsor del movimiento coral en Cataluña y una pieza importante del movimiento asociativo. Bajo su impulso se formaron una serie de sociedades corales, conocidas con el nombre de Coros de Clavé, que buscaban elevar la cultura de los obreros mediante la música y el canto, y ofrecer una alternativa al ocio de taberna. Como curiosidad, es una de las personalidades que tiene más calles dedicadas a toda Cataluña.

La avenida de Josep Anselm Clavé urbanizó despacio y, a diferencia de la Rambla barcelonesa a la que modestamente se quería parecerse, no atrajo locales de recreo sino viviendas y construcciones vinculadas a la industria y la mecánica. Actualmente continúa este tipo industrial y de servicios. En la avenida hay instaladas varias empresas y la gasolinera más antigua de las que están en funcionamiento en la ciudad.

En los primeros años de la apertura, al principio de la avenida, en un solar junto a las vías conocidas con el nombre de Torrero, nombre popular de sus propietarios, se había hecho un campo de fútbol y se ponía la carpa. En este espacio también se concentraban los carros para hacer el recuento y la revisión. 

En la avenida, en el número 14, destaca el Bar la Rambla, fundado en 1932 y aún en activo. Era un punto de encuentro de muchos trabajadores de las fábricas y del campo. Durante un tiempo, tuvo servicio de alojamientos para trabajadores temporeros y hacía las funciones de fonda.

En el número 19 había la empresa Transportes Pugès. Los orígenes de esta empresa deben buscar a mediados del siglo XIX cuando era una de las dos compañías que se dedicaban a hacer transporte de pasajeros y de mercancías con tartanas -la otra era la familia Colominas-.

La familia Pugès era conocida como los de Ca del Pájaro, nombre con que también se conocían sus tartanas, y en un inicio tenían la sede en la calle Jaume Casanovas. Cesó la actividad en 2007.

En el número 32, en la esquina con la calle de Joan Maragall, estaba la fábrica Rosbus, que elaboraba sifones y gaseosas. La producción se repartía por los bares y las bodegas y Rosbus también hacía la distribución de otras bebidas. El sifón y la gaseosa Rosbus fueron muy populares en muchos hogares pratenses desde los años cincuenta del siglo pasado. El nombre procede de los apellidos de los propietarios: Rosell y Busquets. Esta fábrica era la continuación de una pequeña empresa dedicada a la fabricación de sifones que había en la calle Ferran Puig. Cerró definitivamente en 2005, después de unos años dedicados solo a la distribución de bebidas.

En el número 47 hubo una cestería, cerrada desde 2007, que recordaba el trabajo artesanal que había sido muy importante en otros tiempos, cuando el Prat era, básicamente, una sociedad campesina.

En 1934 se abrió la Vidrieria Jordi, una pequeña empresa dedicada a la fabricación industrial de vidrio, la tercera industria en cuanto al número de empleados en aquellos momentos. La fábrica estaba situada en la calle Enric Borràs esquina en la calle del Ferrocarril, aproximadamente a la altura del núm. 53 de la avenida de Josep Anselm Clavé. En la fábrica se hacían botellas destinadas a los laboratorios farmacéuticos y también tinteros, porrones y botellas de refresco. Los trabajadores no recibían un sueldo fijo, sino un tanto por botella fabricada. La fábrica era propiedad de la viuda de J. Jordi Milanés y continuó su actividad hasta los años setenta.

En el número 73 La Seda de Barcelona inauguró, en 1958, un economato, integrado en la cadena Economato Laboral Textil de Hospitalet y Sants. El economato tenía como finalidad vender artículos básicos a precio de coste para sus empleados y sus familias. Los trabajadores recibían una tarjeta, con el número de personas a su cargo, que había que presentar a la hora de ir a comprar. Desde el 1931 y hasta el inicio de la Guerra Civil, La Seda había abierto un primer economato, con local en la calle Jaume Casanovas, vinculado a la cooperativa La Familiar Sedera. El economato de la Rambla cerró definitivamente en 1993

En el número 77-79 estaba la Fundición Blanco. En 1942 inicia su actividad como taller de fundición. En 1958 amplían el taller pidiendo autorización al Ayuntamiento para instalarse en el número 84 de la misma avenida de Josep Anselm Clavé. La fundición, con diferentes nombres, funcionó hasta 1988.

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Aeropuerto del Prat

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El Ministerio de Marina, de lo que dependía la actividad aérea militar desde su creación en 1917, arrendó La Volateria, en 1921

El Ministerio de Marina, del que dependía la actividad aérea militar desde su creación en 1917, arrendó La Volateria, en 1921. Instaló la Aeronáutica Naval, cuya actividad principal era una escuela de formación de pilotos militares. La escuela se mantuvo hasta 1932, cuando fue trasladada a San Javier, en Murcia, quedando el aeródromo como base de la III Escuadra Aérea de la aviación naval. En 1927, al crearse la compañía Iberia, se establece la línea aérea Madrid – Barcelona, ​​utilizando como base de operaciones el campo de la Aeronáutica Naval, y al año siguiente la compañía Lufthansa inaugura el servicio Barcelona – Berlín.

La compañía Latecoère (más adelante Air France), que había utilizado las instalaciones de la Volatería, creó su propio aeródromo en 1920, con motivo del establecimiento de un servicio aéreo postal entre París y Barcelona. Este aeródromo, situado junto al antiguo camino de Valencia, también era escalera de las principales rutas de la compañía con el norte de África y América. Conocido popularmente como el campo francés, se mantuvo en funcionamiento hasta 1939.

En 1922, el Real Aero Club de Cataluña, adquirió unos terrenos en El Prat, cercanos a la escuela de la aeronáutica naval. Bajo la dirección de Josep Canudas, al año siguiente, en 1923, se logró poner en funcionamiento un campo para la aviación civil, que sería conocido con el nombre de su promotor e impulsor, Aeródromo Canudas. Esta denominación, que surgió del uso popular, se oficializó en 1926. En 1929 se constituyó una escuela de formación de pilotos (Escuela de Aviación Barcelona). Era el tercer campo que tenía El Prat y los tres funcionaban a la vez. Al empezar la guerra civil todos los campos se unificaron y pasaron a depender de la Consejería de Defensa de la Generalitat, primero, y del Ministerio de Defensa, después. No se volverían a separar. En 1941, en base a los antiguos campos, se constituyó el Aeropuerto Nacional. Las autoridades de la época, para justificar la ampliación del aeropuerto, utilizaban argumentos tan inverosímiles como la baja calidad de las tierras que debían ocuparse. De nada sirvieron las quejas de los propietarios afectados y las tierras fueron expropiadas. En 1949, el aeropuerto fue reformado y ampliado, con las consiguientes nuevas expropiaciones.

El aeropuerto y el tráfico aéreo iban creciendo. En 1963 se alcanzó la cifra de un millón de pasajeros. En los años siguientes se ampliaron las pistas y servicios internos, construyéndose la primera torre de control.

En 1968 se inauguró la nueva terminal de pasajeros que, dos años más tarde, incorporó el mural del artista Joan Miró, realizado en colaboración con el ceramista Llorenç Artigas. Este mural de bienvenida se convirtió en todo un símbolo del aeropuerto del Prat.

Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, el aeropuerto amplió la terminal B y se construyeron dos nuevas, la A y la C, proyecto del taller de arquitectura de Ricard Bofill. En 1995 se inauguró la nueva torre de control.

En 1999 se aprobó el Plan Director del Aeropuerto, tercer gran proyecto de transformación y modernización de las instalaciones y servicios aeroportuarios de El Prat, después de los de 1968 y 1992. La nueva terminal, la T1, se ha convertido en el elemento más emblemático de esta actuación. Después de un concurso internacional, fue escogido el proyecto presentado por el taller de arquitectura de Ricard Bofill.

En 2004 entró en funcionamiento la tercera pista del aeropuerto, ubicada entre los lagos del Remolar y de la Ricarda, después de un largo debate que en algún momento puso en peligro la pervivencia misma de estos estanques. El pacto final incluyó la recuperación para la ciudad de toda la franja litoral y otras medidas compensatorias, medioambientales y patrimoniales, como el traslado de Granja la Ricarda y la construcción de los nuevos accesos al mar. El aeropuerto actual ocupa casi un tercio del término municipal de El Prat y su influencia territorial y socioeconómica sobre la ciudad es muy importante. Es la principal empresa de El Prat y la que emplea a más población activa.

La procedencia de esta información proviene de la página web del Patrimonio del Prat de Llobregat. http://m.elpratocult.elprat.cat/

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